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COMENTARIOS CRÍTICOS

¡Hola chicos! Nueva semana=nueva entrada, así que aquí estamos.

Hemos leído un artículo muy interesante sobre el verdadero significado de hacer periodismo y cada uno de nosotros ha elaborado un comentario crítico, en relación con él. Os adjuntamos aquí el enlace del artículo en cuestión, para que podáis echarle un vistazo si queréis:

http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2015/10/28/periodismo_publicar_que_alguien_quiere_que_publiques_39941_1023.html

Para que os resulte más sencillo, os dejamos un listado en el que solo tenéis que hacer click sobre nuestro nombre para acceder a nuestro comentario personal.

¡Esperamos vuestros comentarios!

En búsqueda de Roma, por Adrián De Matos

Decir que el periodismo tiene más frentes abiertos que un capítulo de “Perdidos” no es ninguna exageración. Que el título de la serie le va que ni pintado, tampoco. Que si cuarto poder, que si prostíbulo de información, que si amante de unos o ex pareja rencorosa de otros… Ya solo nos falta el humo negro –que no humo a secas, que de ese sí que hay-. Me encanta “Perdidos”, por cierto.

Corren tiempos extraños para el periodismo. Uno no sabe cómo definir su papel, ni qué es exactamente ahora mismo; ni siquiera si la importancia que se le otorga, para bien o para mal, no es hoy más que un affair entre el narcicismo de sus trabajadores y los ventrílocuos que los han contratado como asesores de imagen. O que ni los han contratado, que no sé si es mejor o peor. La cuestión es que le falta una identidad, ¿no?

¿Qué entender por identidad? Aclarar, para empezar, que no se trata de ir todos a una y dibujar la solución en una línea recta que nos lleve desde el punto A al punto B. No, no se trata eso. En el periodismo, como en todo, debe haber curvas. Que la vida con solo líneas rectas sería muy aburrida, hombre. Tienen que existir las curvas, los desvíos; uno debe de poder salirse de la trazada, arañarse la piel y decidir si le compensa volver. No fiarse de la ortodoxia. Eso no es malo. No es un impedimento para alcanzar la identidad colectiva. Todo lo contrario: es un flujo de información que se retroalimenta porque llega a mil sitios distintos desde mil sitios distintos. ¿Se me entiende? ¿No? Bueno, utilicemos un símil futbolístico –también me encanta el fútbol-: el Barça de Pep Guardiola.

La idea colectiva del Barça de Pep Guardiola es por casi todos conocida. Su identidad, lo que representó, también. El balón como centro de un juego que tiene como única herramienta al balón. Algo tan sencillo como brutalmente complejo de ejecutar: juego de posición, incisiva presión tras perdida y otros tantos conceptos que, para qué negarlo, si jugara a ser analista se me quedarían demasiado grandes. Sin embargo, estas directrices técnico-tácticas, esta identidad, no restaba en realidad individualismo a sus futbolistas; es más, esta identidad los hacía aún más especiales. Todos gritaban la diagonal de Messi, se levantaban con el gambeteo de Iniesta, tranquilizaban sus pulsaciones con la calma de Xavi o pedían otra jarra de cerveza con la última demostración de fútbol-alegre de Dani Alves. Eso por utilizar algunos de los nombres más representativos. También podríamos hablar de Keita o de Abidal. Da casi lo mismo. Los verdaderos nostálgicos también los recordarán a ellos. Porque el fútbol no deja de ser de los futbolistas, pero los futbolistas necesitan una identidad coral para lograr sus objetivos. Y no solo los futbolistas. Todo el mundo la necesita. Y en esas anda el periodismo.

El periodismo, en definitiva, necesita saber qué es para que cada periodista se pregunte a sí mismo quién es él. El resto llegará solo. No se trata de saber qué camino elegir para llegar a Roma, sino de elegir Roma como la ciudad a la que quiero llegar por mi propio camino.

NO HAGAMOS RELACIONES PÚBLICAS por Marta Eireos

La pregunta es: ¿Qué nos impide hacer buen periodismo en España? Tenemos un montón de recursos con los que otros países europeos no cuentan, y que deberíamos aprovechar al máximo. Por una parte, las altas notas de corte que exigen en la mayoría de las universidades españolas restringen el acceso a la carrera, de forma que no todo el mundo puede llegar a estudiar periodismo. Por otro lado, la gran mayoría de los comunicadores sienten una gran vocación y dedicación profesional hacia su trabajo. No hay que olvidar tampoco que, a pesar de la duradera crisis, poseemos unos buenos recursos materiales. Por último, cabe señalar la gran variedad de medios de comunicación que existe en nuestro país.

Y ahí puede ser justamente donde reside el problema. Hay mucha variedad de medios con su correspondiente variedad de ideologías. Pero estos medios tienen su ideología marcada y narran todo desde su perspectiva, es decir; hay poca pluralidad interna.

“Los hechos son sagrados; las opiniones son libres”

Pero esto no siempre es así. Por desgracia, en numerosos medios de comunicación sucede justamente al contrario. Algunos periodistas, y por lo tanto, los medios en los que publican, creen que sus (no siempre demostrables) opiniones son las que son sagradas, y no dudan en adaptar los firmes hechos a ellas. Debería ser al contrario, primero debería ir el hecho, y después las opiniones girar en torno al hecho. No pretendo con esto abogar por un periodismo completamente objetivo, ni mucho menos, básicamente porque éste no existe.

“Somos subjetivos porque somos sujetos, seríamos objetivos si fuéramos objetos”, dijo una vez Gustazo Wílchez Chaux.

Se refería a que, por el mero hecho de ser personas, nunca lograremos ser objetivos. De todas formas, la subjetividad (en su justa medida) puede llegar a ser positiva, ya que nos hace más humanos, nos acerca a los lectores, nos permite entender mejor el conflicto y empatizar con las personas afectadas. No somos máquinas, somos personas, con ideas propias, sentimientos, objetivos y pensamientos. No tenemos porque ser objetivos, pero sí debemos ser honestos.

Los factores que sí que no han hecho nada más que aumentar la desconfianza contra el ámbito de la comunicación y los numerosos desprecios ante el periodismo son la parcialidad, la falta de objetividad o de ética profesional, la manipulación o la información ocultada con el fin de beneficiar a algún individuo sector.

“No le digas a mi madre que soy periodista, dile que soy pianista en un burdel”. Estas palabras se le atribuyen al escritor y periodista Tom Wolfe e ilustran de manera jocosa la pésima consideración social de la que cuenta en estos momentos el periodismo.

En estos tiempos de desconfianza y crisis, es raro oír “quiero estudiar periodismo”, sin las consabidas respuestas como “puedes aspirar a más”, “hoy en día periodista puede ser cualquiera”, “hay mucho paro”, “jamás encontrarás trabajo”, etc.

Y esto no debería ser así.

Tenemos los recursos materiales. Tenemos los medios de comunicación. Tenemos al público, que quiere (¡y necesita!) conocer la verdad. Tenemos la disposición, la energía, las ganas, la vocación.

No hagamos relaciones públicas… HAGAMOS PERIODISMO.

NO DEJEN MORIR AL PERIODISMO por Cintia García

Los tiempos cambian, la sociedad avanza y a la par lo deben hacer herramientas que la configuran. Así que hablando de herramientas, hablemos de periodismo. De su evolución y de futuro. De sus avances y de sus retrocesos. Decir que el periodismo actual se encuentra en una crisis técnica y económica es un eufemismo: el periodismo actual se encuentra en una crisis de fundamentos, de identidad. Se está transformando, sí, pero ¿cómo y a qué precio?

Basta con echar un vistazo a todos esos medios que publican información sin contrastar, con tal de tener una exclusiva que aumente su audiencia y sus ingresos. O a aquellos que dejan de lado los criterios periodísticos para dar paso a las últimas noticias sobre los realities de nuestro país.  Ya de paso, hablemos también con aquellas personas que por tener una cámara de alta resolución (más explícitamente, un Iphone) y hacer cuatro preguntas que luego suben a su blog con un título llamativo se creen periodistas. Lo siento, pero no. Eso no es periodismo.

Primero, porque el periodismo no consiste en hacer preguntas simplemente. Y, segundo, ya que preguntas, al menos que sea de la forma apropiada y siguiendo los criterios periodísticos. Y  si no que se lo digan a Gabriel García Márquez, quien en su autobiografía nos regalaba la siguiente anécdota:

En una ocasión una reportera española me abordó en un hotel, quería una entrevista. Le dije que no, pero que nos acompañara durante el día a Mercedes y a mí: fuimos de compras, comimos juntos, y cuando regresamos al hotel tomó su grabadora y me dijo ¿ahora sí me da la entrevista? ¡Con todo el material que tenía!

Si ya en aquellos tiempos, García Márquez nos dejaba entrever los cambios en el mundo de la comunicación, en la manera de hacer periodismo,  ¿cómo los vamos a obviar ahora?

Apuntaba el exdirector de elmundo.es, Gumersindo la Fuente, que “es difícil hacer pronósticos sobre lo que pasará, por lo que es más interesante fijarnos en lo que ya está pasando”. Y lo que está pasando es que se está perdiendo el rigor y el criterio periodístico bajo el escudo de una transformación. Atrás quedaron aquellas publicaciones llenas de información contrastada, veraz y documentada. Ahora es trending topic sucumbir ante los intereses de los mercados y ante la propaganda. Los medios han dejado de ser una fuerza contra el poder para pasar a formar parte de él. Es más económico. Y ahí está el problema.

Y hablando de trending topics, hablemos también del periodismo digital. Este nuevo modelo comunicativo que surge con la llegada de Internet y las nuevas tecnologías. ¿El problema? Que lo que en un principio parecía ser el futuro del periodismo, caracterizado por la inmediatez y la facilidad de acceso a las informaciones,  se está convirtiendo en el no-periodismo personificado. Muchos parecen entender que el periodismo digital es un espacio online en el que todo (y todos) tienen cabida. A esto súmenle que solo el 19% de los internautas estarían dispuestos a pagar por una información de calidad (es decir, que el 81% de la población es feliz con las “informaciones” que se publican) y que las ventas de los medios escritos caen en picado.  ¿El resultado? Una población formada en la des-información.

 Así que, queridos compañeros periodistas- teniendo las herramientas, teniendo nuevos espacios y mucho más amplios,  teniendo también las bases de lo que es el buen periodismo- ¿por qué nos resignamos a este ataque a nuestra profesión? ¿por qué dejamos morir al periodismo de este modo?  

Cintia García Vegas

¡HAY QUE LUCHAR POR EL PERIODISMO! por Jorge Garnelo

Ramón Lobo ilustra la situación crítica que está viviendo el periodismo actual en un artículo que publicó en infoLibre, el 28 de Octubre de 2015. Con una famosa cita de George Orwell, Ramón Lobo intenta sintetizar de qué va a tratar el texto, “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas”, y que nos incita a pensar si verdaderamente está en lo cierto. En muchos casos es así, y es que al recordar dicha cita es normal relacionarla con el caso Snowden, las guerras en Irak y Afganistán y lo poco que el pentágono habla sobre ellas, o el conocido caso Blatter, entrando en el mundo deportivo.

Ya no es la negativa por parte de las fuentes a la hora de proporcionar cierta información, es la poca información que los medios son capaces de mostrar a un público que merece saber la verdad y de nuestra responsabilidad como periodistas de hablar de lo que los demás no quieren que se hable. Se habla en el texto de que esta información a veces es más propaganda que propia información y propone como vía alternativa la información propia, la investigación independiente, tema que guarda cierta relación con el tratado en la película Truth, que Ramón Lobo cita con anterioridad, película que según el autor “invita a reflexionar sobre el estado de la profesión”.

Ocultar la información es algo que se le ha dado muy bien a los diferentes gobiernos, instituciones y organismos de poder en diferentes ocasiones. En el artículo se menciona uno en especial, un programa de la CBS, 60 minutes, que comprometía a George W. Bush, y en el que se muestra la debilidad de los medios de comunicación ante el poder.

Problemas como el anteriormente citado, a los que hay que añadir la deterioración de la información, que poco a poco se ha ido convirtiendo en puro entretenimiento. La información es necesaria y no ha de ser tratada como un espectáculo. Estar informado no tiene como única función ampliar el conocimiento sobre una determinada situación, condiciona las acciones del individuo, conciencia a este, le otorga una opinión y la capacidad de decidir. Sin información no podemos opinar, ni decidir. ¿Si no sabemos realmente lo que ha sucedido en un conflicto bélico, cómo vamos a decidir a cuál de los bandos debemos apoyar? La desinformación condiciona, en muchas ocasiones, la decisión al azar.

Actualmente, con la globalización, la informatización, y el avance de las nuevas tecnologías, han ido surgiendo diferentes tópicos peyorativos sobre el periodismo. “Cualquiera puede ser periodista”, “No es necesario estudiar cuatro años para aprender a escribir” o “Cualquiera que tenga un ordenador en casa puede ser periodista”, son algunos de ellos. Pero realmente, el periodismo no es únicamente saber escribir bien, es investigar, contactar con fuentes, preguntar, contrastar datos y hacerlos llegar a un público. Un público al que se busca informar, pretendiendo así fomentar la creación de un espíritu crítico con el cual pueda opinar y decidir libremente. No todo el mundo puede ser periodista, nosotros tenemos el privilegio de serlo, pero también tenemos la obligación de acabar con la mala situación por la que está pasando el periodismo en la actualidad.

¡Hay que luchar por el periodismo!

LA VERDAD NO SUBE LA CUOTA DE PANTALLA por Beatriz Gutiérrez

Ramón Lobo publicaba el 28 de octubre de 2015 un artículo sobre el preocupante panorama actual del periodismo. Periodismo es publicar lo que no quieren que se sepa, decía George Orwell y sin embargo, hoy en día, cada vez encontramos más y más información en los medios que ha sido regalada directamente por diversas entidades políticas, bancarias, empresas etc.

A día de hoy, los medios de comunicación luchan por sobrevivir en un entorno cada vez más hóstil. Deben de convencer al ciudadano de a pie para que pague por obtener información mientras que en Internet la puede encontrar de manera gratuita (no entremos ahora en la calidad  y veracidad de dicha información) y/o de persuadirlo para que entre en su página web, para que escuche su emisora de radio o vea todos los programas de su canal televisivo para poder sobrevivir. La mayoría de los medios de comunicación no dejan de ser grandes empresas y a la hora de la verdad, a muchos lo que les importa son los puntos de audiencia que se pueden conseguir y como conseguirlos con el menor dinero invertido posible. Es por esto por lo que la calidad del periodismo baja en picado. Vende mucho más una noticia escandalosa, enfocada en los detalles morbosos que una noticia verídica y contada de manera únicamente informativa. Por otra parte, un trabajo de investigación bien hecho conlleva su tiempo y su inversión de dinero. Es mucho mejor para la economía de los medios dedicarse a repetir un comunicado de prensa del jefe de estado. A día de hoy, la información de calidad no le sale rentable a los medios.

Pero echarles la culpa a las grandes empresas de comunicación que hay detrás de los medios no es la solución. Es labor de todos nosotros luchar por un periodismo de calidad denunciando las vulneraciones del derecho a la intimidad de víctimas y verdugos que muchas veces se comete por perseguir ese morbo y ese sensacionalismo. Pero sobre todo, es trabajo de todos los periodistas, luchar por un periodismo de verdad, en el que se cuente lo que de verdad pasa sin tapujos y no se caiga en sensacionalismos ni en repetir como un loro lo que dirigentes políticos, empresas, etc. quieren que digamos.


Saudiños, @nosdocumentamos

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